viernes, 1 de diciembre de 2006

COMENTARIOS DE MANUEL SALAZAR

La felicidad, en La barca del silencio


En la novela La barca del silencio Menoscal Reynoso hace lo que todo autor suele hacer, apela a la literatura para hacer de la realidad lo que él entiende debe ser, o lo que él quiere que sea. La literatura permite al escritor presentar los hechos ocurridos como él habría querido que sucedieran.

Mediante ese recurso, Menoscal nos hace vivibles aquellos días terribles de los doce años en los que, siendo niños, hubimos de hacernos hombres antes de ser jóvenes y hasta adolescentes. Porque las circunstancias así lo exigieron. Muchos de los de entonces, Menoscal entre ellos, hemos tenido solo dos etapas, las de niño o las de niña y las de hombre o la de mujer adultos.

En su novela, Menoscal integra el amor, el de mujer, pero para este amor no había, o casi no había, espacio en aquellos tiempos. El amor de aquellos días, era el de pueblo, expresado en solidaridad que es, según el comandante sandinista Tomás Borges: “la ternura de los pueblos”.

Menoscal logra con acierto permitirnos vivir aquellos días gloriosos. Y logra mezclar el compromiso de una causa con el amor, el de hombre y mujer. Hoy puedo valorar que esa mezcla hace más llevadera la militancia política, sobre todo la que nosotros practicamos.

Pero de todo el texto, lo que más me ha impresionado de la novela La barca del silencio, es el ideal de felicidad que nos filtra. A esto es a lo que quiero referirme, de manera muy breve.

“La felicidad es un pájaro azul que una tarde se nos posó en la palma caliente de la mano, y nos dejó como la huella de un paraíso perdido que nunca nadie alcanzó y con el que todos, en algún momento, dormídos o en estado de vigilia, soñamos”.

En algún lugar leí este verso, no lo recuerdo ahora. Destaco en esta la idea de la felicidad, la cual nos la presenta como algo efímero que una vez ocurrió, que nadie alcanza y con la que todos soñamos. En este ideal, la felicidad es una utopía, no existe, pero la buscamos.

Desde el punto de vista filosófico, es Aristóteles el creador del concepto felicidad, porque también en el plano filosófico él es creador de Dios. Según Aristóteles, sólo Dios puede ser feliz, porque a fin de cuentas su única tarea es contemplarse y valorarse así mismo.

Hoy día, la búsqueda de la felicidad se ha convertido en objetivo central. A ese fin han surgido cualquier cantidad de disciplinas supuestas a aconsejar a los seres humanos sobre cómo alcanzar la felicidad. Deben de haber varios best sellers con este título.

Pero a quienes buscan la felicidad en los libros y en las diversas disciplinas académicas, como la psicología, entre otras, se les hace cada vez más difícil lograrla. Porque el entorno social y material es cada vez más difícil y nadie vive al margen de un entorno.

La felicidad dada de una vez y para siempre no existe. La felicidad total tampoco. Porque siempre habrán hechos y circunstancias que nos afecten de alguna manera.

Por todo esto, me impactó tanto la idea de felicidad que Menoscal nos presenta en La barca del silencio, cual es la que aparece a trozos, en momentos que deben ser disfrutados. En varios pasajes de la novela recurre el tema de la felicidad. Inicia con una opinión de Borges y la pone varias veces en labios de una de sus personajes.

De acuerdo con Menoscal, la idea seria preocuparse porque aparezcan en nuestras vidas la mayor cantidad de estos momentos y vivirlos a plenitud, conscientes de que al término de los mismos una realidad distinta nos aparecerá y que a esta seguirán otros y otros momentos de felicidad.

Es esta dialéctica de la felicidad, entre otros elementos interesantes, lo que invito a buscar en la novela La barca del silencio.

Lic. Manuel Salazar

COMENTARIOS DE LUIS GIL

La barca del silencio: Lucha política y amor descarnado

La década de los años 70 fue, sin duda alguna, un tiempo de agitación, de luchas políticas y sociales para la mayoría de los pueblos de nuestra América. Es precisamente en estas circunstancias histórico-cultural que se remonta la historia presentada en la primera novela de Menoscal Reynoso, La barca del silencio. Es manifiesto que en esta obra se presenta con valor sustantivo el ambiente dominicano, cuya característica más sobresaliente era la barbarie o la represión por parte del gobierno a los ímpetus revolucionarios. Se asesinaba sin reparos y de manera selectiva a los líderes estudiantiles de la oposición, a los campesinos, obreros y periodistas. Por esto, este libro adquiere una función social importantísima, pues aparece en el momento que se glorifica a un ex presidente, al decir de Narcisazo, perverso; y nuestros gobernantes han llegado a la desfachatez de nombrar a ese siniestro personaje como Padre de la democracia dominicana. Tanto de esta obra, como de otras que presentan temas similares de la época, la juventud dominicana y todo lector o lectora tendrá una herramienta para apreciar de manera parcial la desgracia caída sobre nuestro pueblo. Conociendo un poco sobre la vida de Menoscal Reynoso se intuye que en su novela está presente lo autobiográfico, o por lo menos existen alusiones a sucesos cercanos en el tiempo o el espacio. El autor, dejándose arrastrar por un vibrante entusiasmo, se vale de una trama dual para presentarnos dos realidades: el amor y las luchas políticas.

Tomás Javier, protagonista de la novela, vive atormentado por los recuerdos de sus amigos y compañeros caídos en la lucha, y por los recuerdos de la pérdida de su familia en un trágico accidente; mas el amor puro y sincero de Carmilia se le revela como la única posibilidad de salvarlo de la locura.

El tema de las luchas políticas con una motivación a favor de la justicia social es muy frecuentado por los autores que han tenido una participación activa en esas luchas, pues, todo relato escrito responde a una profunda necesidad psicológica. Hay unos escritores que pretenden explicar los acontecimientos desde un punto de vista objetivo e imparcial, pero no debemos confundirnos, ya que la novela de Menoscal no queda reducida a un simple testimonio de la realidad. Toda su novela exhibe un acertado perfil dual. Hay una extraña fusión de realidad cruda y fantasía poética; frente al tono severo, condenatorio, aparece la prosa poética para aliviar las tensiones con un tono amoroso. Esto es, frente al tono pesimista, está el entusiasmo lírico o el juicio ético y social; pero siempre se le deja al amor toda la posibilidad de vencer la angustia existencial.

En La barca del silencio coexisten la fabulación imaginativa y la reflexión intelectual. Es un estilo novelístico donde alternan la ternura y los detalles macabros. En esta novela, Menoscal hace uso de un estilo vivaz con una clara tendencia política, donde se denota el gusto por el análisis intelectual y psicológico, y se destaca la sinceridad moral y expresiva con un profundo sentido de comprensión humana y grandes dotes de observación. De esta manera, nunca retrocede cuando describe lo espeluznante, y es precisamente en la descripción coloreada de los más diversos ambientes que hay que buscar el mérito primordial de esta obra. Encontramos acertadas descripciones en una galería de arte y en sus cuadros; en los galanteos de Tomás Javier con Carmilia; en el desenfado amoroso, a veces, con una carga fuerte de sensualidad y erotismo; en las luchas callejeras; y en los paisajes. Nos dice: “La tarde aún pinta rojiza, al acostarse el sol se siente refulgente, con un aura en chispas” (p.117). Abundan los matices poéticos y psicológicos, las amargas reflexiones, incluso digresiones intelectuales que denotan el rasgo personalísimo del lenguaje culto y científico, lo que llega a cobrar un alto relieve.

Como es característico en muchas novelas sociales, el diálogo es escaso, pero cuando utiliza este maravilloso recurso literario, la vitalidad de su palabra lleva en sí una fuerza similar a la de una bomba expansiva. No hay manera de detenerlo, todos los personajes se unen al coro potente de palabras, que pueden ser de amor o de muerte. El autor parece simular una conversación para emitir un pensamiento: un personaje inicia la conversación y el otro la recoge. Es como si sostuviera un diálogo interior.

Quiero invitarles a sentir como un enamorado la palpitación psíquica que se percibe en el espíritu de la letra de Menoscal. Disfrutemos de su elegante elocuencia, tanto en el tema amoroso como en el crítico. Construyamos con él las barricadas para luchar contra las injusticias y transformar el mundo caótico que nos ha tocado vivir. Construyamos una barca distinta a la del Aqueronte, aquella que transportaba las almas a la otra orilla, la del silencio eterno. Esta nueva barca llevará consigo la reafirmación de la esperanza de que es posible un mundo más justo y más humano.

Menoscal Reynoso hace uso de un estilo vivaz con una clara tendencia política, donde se denota el gusto por el análisis intelectual y psicológico y se destaca la sinceridad moral y expresiva con un profundo sentido de comprensión humana y grandes dotes de observación.
Tomás Javier vive atormentado por los recuerdos de sus amigos y compañeros caídos en la lucha, y por los recuerdos de la pérdida de su familia en un trágico accidente; mas el amor puro y sincero de Carmilia se le revela como la única posibilidad de salvarlo de la locura.
El autor, dejándose arrastrar por un vibrante entusiasmo, se vale de una trama dual para presentarnos dos realidades: el amor y las luchas políticas.

Luis Gil, Coordinador Cultural Centro Hermanas Mirabal de Nueva York
Presentación en la 1ra. Feria del Libro Dominicano en Nueva York

COMENTARIOS DE AVELINO STANLEY

Menocal Reynoso ha logrado una novela que nos lleva a un mundo de ficción, cuya historia de alguna manera conecta con realidades de la República Dominicana que le son común a toda América Latina. Es la etapa que sobrevino en la región después de la caída de las dictaduras, mientras se fue reafirmando el proceso de la democracia. En ese período se enmarca la novela La barca del silencio.
La obra narra una historia donde se mezcla la lucha social, el amor descarnado y la solidaridad. Su escenario va más allá del espacio latinoamericano, en tanto transciende al europeo. La barca del silencio conecta al lector con un mundo muy parecido al de la vida diaria. Es una novela con una trama impactante y sobrecogedora.

Avelino Stanley
Premio Nacional de Novela